Esta mañana dos aeronaves del ejército, rompiendo la barrera del sonido, nos daban los buenos días. Si os soy sincera, lo primero que he hecho al escuchar las explosiones ha sido salir a la terraza, entonces ha sido cuando he visto los helicópteros de la policía atravesando la ciudad. Rápidamente he pensado que se trataba de un atentado, pero al igual que yo, la mayoría de los malagueños, que presas del pánico casi colapsan el 112. Horas más tarde cuando nos hemos informado por los medios de lo que había ocurrido, me ha venido a la mente que tienen que pasar cosas así, para que nos demos cuenta de lo frágiles que somos y lo astuto y hábil que es el miedo.Y te vienen tantas cosas a la cabeza... es cierto eso que decimos todos de que no nos acordamos de Santa Bárbara hasta que no truena, fijaos que después he pensado que menos mal que ahora los seguros del hogar cubren contra impactos de aeronaves, pero claro esa clausula apareció después de las Torres Gemelas, no si al final lo que yo digo : "primero la cura y después el remedio".
Barrera del sonido: "petardazo brusco que experimentan los malagueños la mañana del 26 de Septiembre de 2008 mientras los del ejército juegan a Space Invaders"
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