viernes, 10 de octubre de 2008

EL SINDROME DEL AUTOBÚSERO


¡Que alegría el transporte público! Levantarte por la mañana tempranito y montarte en un autobús en el que son las 8 de la mañana, y ya huele a “humanidad”, enmascarada con los 4 litros de perfume de coco del Yves Rocher que se ha echado una niña que va al instituto, como quien va a pasarela Cibeles, pero apta para “merdellones”, como se dice aquí en Málaga a los chonis, canis, arrabaleros, etc…
Y ahí está él, el señor autobúsero, con su halitosis, típica de quién se toma el café de prisa y corriendo por la mañana y encima no se lava los dientes. El autobúsero lleva sentado en el mismo sitio 1 hora, sufriendo los atascos, las caras de los recién levantados, y aún le quedan otras 7 horas, sin poder ir al servicio, sin poder echarse ni una sola migaja a la boca y deseándole buenos días a los pasajeros. Son las 8:04 minutos y el autobusero empieza a notar la quemazón que despierta el síndrome del autobúsero, un señor ya lo ha reprendido por llegar tarde a la parada, una señora le ha dicho que a todas las personas mayores deberían de bajarle la rampa para minusválidos, dos niñas han intentado pagarle con billetes de 20 €, cuando hay un cartel que expresamente dice que no se admite cambio mayor de 5 €, y para colmo de los colmos un niñato empieza a tocar el claxon, cual poseso, para que el autobusero se de cuenta de que está parado “ en una parada” obstaculizando el tráfico ¿cómo creéis que termina este hombre su jornada?

El síndrome del autobúsero:
"también podemos denominarlo como el síndrome del conductor quemado, se suele producir en conductores de autobuses urbanos, tras deleitarse continuamente con sus admirados atascos y con la sapiencia hacía la profesión de clientes amables".

jueves, 9 de octubre de 2008

DOS HOMBRES Y EL ÚLTIMO TORO


Esta mañana me han dado ganas de mandar a un señor a la misma porra o quizá un poco más lejos.
Me explico: estábamos tres personas en una tienda de animales, la dependienta, un chico joven con un pinscher y una servidora. Comentábamos la estafa que hay ahora con la venta de animales con pedigree, entonces han entrado dos señores, que rodaban entre los 50 o 60 años, y se han unido a la conversación, al principio todo discurría con normalidad, que si los perros esto, que si los perros lo otro, etc. Entonces, me fijo que el hombre que se mantenía más al margen de la conversación, llevaba una chapa en la solapa de la chaqueta, la chapa de color rojo decía: “Nada tiene importancia si no hay TORO. Por una fiesta integra. […]”, evidentemente, no se refería al vino.
Seguimos con nuestra conversación y el “amigo del toro” le dice a su amigo: “ya está bien de hablar de los putos animales de mierda, él único animal que es digno es el toro”
Y claro… no he podido contenerme y, lo reconozco, en tono agresivo le he dicho: “¿Entonces por qué lo matáis?”. Casi me pega el señor “amigo del toro”, claro el amigo se ha metido por medio para apaciguar la cosa:
- Hombre Andrés, es que tú también eres un poco fanático con esto de los toros.
No le ha dado tiempo a decir nada más. El amigo le ha metido un derechazo, de esos que hacen historia y se ha ido diciendo: “Fali, éste es del último toro que yo hablo contigo”
¿Volverán a hablarse, aunque sea de otra cosa?
Toro: "macho adulto del ganado vacuno, que muchos se empeñan en torturar clavándole estoques, haciendo de esto una fiesta"

lunes, 6 de octubre de 2008

ASESINO AL VOLANTE


Nos disponíamos a ir de compras al Centro Comercial de Fuengirola, Miramar, el día 19 de abril de 2008, de repente, retenciones. No habíamos andado ni dos km cuando observe que en el otro sentido de la autovía ya no circulaban coches y rápidamente me di cuenta de que algo “gordo” había pasado, cuando, de pronto, nos encontramos aquel autobús volcado en la carretera, las imágenes eran sobrecogedoras, creo que es algo que no olvidaré jamás, estaban desplegando el hospital de campaña y no paraban de llegar ambulancias. Cuando conseguimos llegar a Fuengirola, después de los atascos, no recordaba ni qué era lo que iba buscando, en lo único que pensaba era en la cantidad de familias que quedarían marcadas de por vida. Una hora más tarde se esclarecía todo: un autobús de finlandeses había volcado, 9 muertes, el culpable un joven de 27 años que conducía ebrio un todoterreno. Hoy han indemnizado a la primera persona, el chofer, mientras que el autor de los hechos sigue estando en su casa tan tranquilamente, eso sí, con el carné de conducir retirado.


Conductor ebrio: asesino en potencia